El Camino Real de Correos y Postas a las Provincias del Norte

(Desde la Ciudad de Córdoba a la Posta de Sinsacate)
    El Camino Real de Correos y Postas a las Provincias del Norte

Introducción

Cuando  llegaron los primeros españoles  al territorio que comprende hoy la provincia de Córdoba, encontraron una red de caminos que existían desde muchos siglos antes y que aprovecharon  para sus desplazamientos en las sucesivas expediciones exploratorias. Confirma esto lo dicho Enrique M. Barba en el prólogo de su libro “Rastrilladas Huellas y caminos”,… “Lo mismo que los ferrocarriles franceses siguen la dirección de la antigua red caminera romana, las rutas argentinas del paralelo de Buenos aires hacia el norte, son, en definitiva, las que trazaron los conquistadores y colonizadores que marchaban por las ya trazadas y transitadas por los indios”.

Por estas sendas, se realizaron varias expediciones,  entre otras, la realizada en 1544, por Diego de rojas, continuada luego de su muerte, por el capitán Francisco de Mendoza y la de francisco de Aguirre en 1566 que llego hasta el cerro colorado.

En 1572, Don Francisco de Toledo, Virrey del Perú, designó a Don Gerónimo Luís de Cabrera, “Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de todas las dichas provincias del Tucumán, Juríes y Diaguitas”, tomando posesión de sus funciones en Santiago del Estero el 17 de Julio de 1572. Tenía la orden del Virrey, de “fundar un pueblo en el valle de Salta, para que de estos reinos del Perú, se pueda entrar a las dichas provincias, sin el riesgo y peligro que hasta aquí; y de ellas salir a estos reinos a contratar y mercadear”, Cabrera decidió explorar las tierras hacia el sur, anoticiado de las bondades de la Camichingonia, por lo cual ordena en el mismo año de 1572, una expedición al mando de Lorenzo Suárez de Figueroa, con la orden de recabar la mayor cantidad de información, en referencia a caminos, clima, flora, fauna, hidrografía, orografía, etc.; Debía además, realizar un censo de las poblaciones aborígenes, que habitaban las tierras que hoy comprenden gran parte de la provincia de Córdoba.

Cabrera pensaba fundar en la Camichingonia, una ciudad que le sirviera de punto de apoyo estratégico, para facilitar la comuni- cación del Perú con el Río de la Plata, y así poder llevar las ri- quezas y productos a la península de España.

En 1573, con los datos obtenidos,  la expedición fundadora de Gerónimo Luis de Cabrera, sale desde Santiago del Estero.

En relación a los caminos utilizados por Cabrera en esta expedi- ción, hay dos  teorías:  la sostenida por  Monseñor  Pablo Ca- brera, (a la que adhieren la mayoría de los especialistas), que afirma, que los españoles bordearon el Río dulce y entraron al actual territorio de córdoba por el Quillovil, (Río Seco), bajando hacia el sur por Guayascate, Chipitín,(San José de la Dormida), Cunisacate, (Las Peñas), Cavisacate, (Totoral), Sinsacate, Gua- nusacate, (Jesús María), Ministalalo, (estancia Santo Domingo cercana a Salsipuedes), llegando por Saldán, hasta llegar al Río Suquía lugar de la fundación de Córdoba.

La otra teoría, sostenida por el historiador Aníbal Montes, sos- tiene  que  las huestes de Gerónimo Luis de Cabrera, saliendo desde Santiago del Estero, bajan siguiendo el curso del rio Dulce y entran a Córdoba a la altura de la población actual de Ojo de Agua ,(Provincia de Santiago del Estero),  por el camino que cruza las regiones donde hoy, se encuentran las poblaciones de San Francisco del Chañar, San Pedro Norte, hasta llegar al pue- blo de indios de Quilino, (importante centro agrícola aborigen), para luego desde allí cruzar la sierra llegando al valle de Toco Toco,(actual Cruz del Eje), Soto, Cosquín, hasta llegar a Quiqui- sacate, (hoy el dique San roque), cruzando por el paso de Yocsina a Saldán, para llegar finalmente a las márgenes del río suquía, lugar de la fundación de Córdoba el 6 de Julio de 1573.

Es importante destacar, que ambas posiciones concuerdan y afir- man lo dicho en cuanto a la cantidad y calidad de las vías de co- municación ya existentes.

Estas expediciones militares, tuvieron buena acogida entre las parcialidades de Comechingones y Sanavirones, pueblos aborígenes que habitaban la zona geográfica que ocupan las Sierras de Córdoba, más las llanuras comprendidas desde el río dulce y la laguna Mar Chiquita, hasta llegar al Rio Segundo.

El Ingeniero Aníbal Montes, en su libro “Indígenas y Conquistadores de Córdoba”, trata este tema abundantemente, allí nos relata, que:

“Los Indígenas no tenían carretas, pero efectuaban sus transportes mediante el empleo de tropillas de llamas cargueras, para las cuales prepararon amplias sendas en todo su territorio. Estas sendas, verdaderas carreteras, estaban muy bien estudiadas y construidas; eran líneas de gran comunicación interprovincial que los españoles utilizaron tal cual los encontraron con sus pesadas tropas de carretas.

Este mismo año, 1573 la expedición Mejía Mirabal, recorrió con carretas el camino de Córdoba por La Punilla, hasta Cruz del Eje y Soto, para volver de este punto hacia el sur, por Salsacate y Nono al valle de Conlara, cruzó la sierra por la puerta y entró al gran valle de Calamochita, desde donde regresó a Córdoba; el camino indio posibilitó la expedición.

Pocos meses más tarde, tropas de carretas, iban de Córdoba a Mendoza, siguiendo el último trecho de aquel camino.

Muchas otras rutas de gran comunicación, encontraron expeditas los españoles, para el tránsito de sus pesadas carretas de bueyes.

Ello solamente fue posible, gracias a que, estos pacíficos y laboriosos colectivistas de Camichingonia, trabajaron durante siglos con un verdadero concepto de obras públicas, destinadas a facilitar sus intercambios comerciales y sus viajes”, en otro pasaje del libro, comenta, que “gracias a las tres expediciones militares que precedieron a Suarez de Figueroa, se conocían a grandes rasgos los caminos principales de Camichingonia, verdaderas carreteras, que unían entre sí los grandes centros agropecuarios del territorio”.

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Denominación de Camino Real

A partir de la fundación de Córdoba, el 6 de Julio de 1573, la acción civilizadora fue concretándose con el otorgamiento de mercedes reales, (grandes extensiones de tierras, otorgadas por el rey, a los primeros colonizadores o descendientes de estos, en orden a sus merecimientos y contribución a la conquista); complementadas, con las encomiendas de los distintos pueblos aborígenes que se encontraban dentro de esas tierras, convirtién- dose esta institución en la práctica, en la utilización  de estos, como mano de obra barata para la explotación de los campos; Gracias a ello, tierras estériles antes, se irán transformando en importantes estancias.

Como consecuencia hubo un fuerte crecimiento de la vida social y económica en los primeros años de la colonización, teniendo vital importancia la utilización de los caminos existentes, que los colonos, a imitación de España, denominaron “Camino Real”; aquí no fueron llamados así por disposición o cédula Real, como los de la península sino más bien, por una cuestión de uso y costumbre,  era común referirse a estas vías de comunicación como “Camino Real a Santiago del Estero” o “Camino Real a las provincias de Cuyo, a La Rioja, Catamarca” etc.

De todos ellos, el más utilizado, fue sin dudas el que comunicaba el puerto de Buenos Aires, con el Alto Perú, debido a su importancia estratégica y comercial.

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El Camino Real de Correos y Postas al Perú

Así pasaron los primeros siglos de la conquista y colonización, varias fueron los intentos de mejorar estos caminos y de establecer un sistema de correos más seguro y rápido.

Podemos citar como antecedentes,  el Bando para reglamentar el servicio de chasquis del gobernador de Buenos Aires Baltazar García Ross, en 1715.

En el año 1748 Domingo  Basavilbaso, quién fue el primer Administrador de Correos,  funda los correos fijos y despacha el primer correo hasta el Potosí. Si bien Basavilbaso realizó esta actividad con el marco de la legislación española en la materia, lo hizo como un emprendimiento privado, recibiendo el beneficio económico que originaba esta renta.

El correo seguirá en manos privadas hasta 1762, año en que el rey Carlos III, por ordenanza o Cédula Real, instituye el trazado del Camino Real de Correos y Postas, por dicha ordenanza se crean también el recorrido de postas  para Chile y el que unía Buenos Aires con el Paraguay.

En el aspecto político esta ordenanza significó la  incorporación a la corona de España del servicio de correos del río de la Plata Perú y Tierra firme.  Posteriormente las ordenanzas de 1762, se complementan con la ordenanza del año 1794, ya en el reinado de Carlos IV.

El trazado, llamado también Carrera general hasta Potosí, ó al Perú, es a grandes rasgos, el mismo utilizado desde los primeros años de la fundación de Córdoba, para trasladarse desde la ciudad de Buenos Aires a Lima, en el alto Perú; comprende las jurisdicciones de Buenos Aires, Córdoba Santiago del Estero, San miguel de Tucumán, Salta, Jujuy, Chichas y Porco.

Moyano Aliaga y Calvimonte, en su libro “El Antiguo Camino Real al Perú en el Norte de Córdoba”, nos ilustran al respecto:

“La referencia más antigua que se ha encontrado de este camino, es en 1576, tres años después de la fundación de Córdoba, en un título de Merced de Tierras dado por el Gobernador Lorenzo Suárez de Figueroa, a Pedro de Deza, cerca de la actual ciudad de Jesús María.  El documento, hace referencia a las tierras que están ubicadas sobre el río Guanusacate, “ más debajo de donde se encuentra el camino Real, por donde pasan de presente los españoles y sus carretas”…, “ Recién a partir de mediados del siglo XVIII, el Rey Carlos III de España, dispuso mediante Cedulas Reales, la incorporación de un sistema Oficial de Correos en América Hispana”, …otra ordenanza de 1762 se titula como: “Ordenanza que manda el Rey observar a los administradores oficiales, oficios y Correos, visitadores, guarda de rentas, maestro de postas y postillones”, en cuanto a la ordenanza de 1794, suscrita por Carlos IV, es una ampliación de la anterior, precisando mas directamente como debía cumplirse el Correo de Postas y Caminos”.

Los últimos años de la utilización de este camino fue  en tiempos en que Timoteo Gordillo es nombrado por el gobierno Nacional, en el año 1858, como Inspector de Postas y caminos Nacionales, Gordillo siguió con el servicio de las “Mensajerías Argentinas”, que ya funcionaban desde el año1854, en épocas de la Confederación Argentina y estaban a cargo de la firma Rusiñoll y Fillol.

Luego en épocas del gobierno de Mitre, los correos generales estuvieron a cargo de las mensajerías “Iniciadores” a cargo de Luis Sauze empresa que funcionó, desde 1862 hasta 1867, y cubrían entre otras, la ruta que  desde Rosario pasando Córdoba llegaba a las provincias del Norte.  Después de 1867 se contrata a Miguel de Madrid quien se compromete a transportar en carruajes los correos para servicio público y oficial.

Luego de la batalla de Caseros empezará a producirse modificaciones importantes en cuanto a los adelantos tecnológicos a consecuencia de la revolución industrial. Los cambios en la explotación agropecuaria, la división de las grandes estancias, la utilización del alambrado, el mejoramiento de los transportes y la construcción del ferrocarril, entre otras causas, harán caer en desuso estos caminos. Así retratan ese momento Calvimonte y Moyano Aliaga: “El funcionamiento y vigencia de los mismos se perderá con la llegada del Ferrocarril y el trazado de modernas rutas, estos viejos caminos fueron quedando en el olvido, cuyos mojones, eran las postas, que como cuentas de un rosario, tantos buenos servicios habían prestado a los viajeros, que transitaron aquellos ásperos y polvorientos caminos”.

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El Camino Real desde Córdoba a Sinsacate

Es importante destacar, las características especiales de este camino y la de las Postas que en su mayoría respondieron a una arquitectura bastante precaria, (paredes de adobe y techos de paja y caña), a excepción de aquellas cuya construcción coincidía con la población o casco principal de la estancia, como en el caso de la posta de Sinsacate.  O como ocurrió con la posta de Guerra o Carnero que si bien pertenecía a un establecimiento importante, su construcción, formaba parte de  un puesto de esta estancia y se encontraba alejado de la población o casas principales de la misma.

También es importante destacar que el establecimiento de varias de las Postas que estudiaremos ocurrió en circunstancias políticas muy especiales como fueron, las luchas por la independencia ocurridas a partir de la revolución de mayo en 1810 y posteriormente las luchas civiles; Estas circunstancias provocaron en los hechos, que este camino fuera transitado por los ejércitos libertadores y luego por las los ejércitos y partidas de unitarios y federales, que a su paso, muchas veces arrasaban con las caballadas y ganados afectados para el servicio de posta minando su economía y en algunos casos decretando el final de muchas de ellas.

Con respecto al tramo comprendido entre la ciudad de Córdoba y la posta de Sinsacate, el camino no tuvo  el mismo recorrido que se utilizó en los primeros años de la conquista.  En esa época, los convoyes de carretas, los viajeros y los correos, tenían que proveerse de los pertrechos necesarios para realizar la travesía.  Concolocorvo, en su obra, “El lazarillo de ciegos y caminantes”, nos relata que “las carretas que salen de la ciudad de Córdoba con el rumbo Norte, deben tomar prevención de agua para dos días, porque en el camino,  no se halla agua en trece leguas de montes muy espesos y ardientes, hasta que se encuentra la casa de Caroya  y entre esta y Sinsacate, está la estancia del Rey, nombrada Jesús María.” Por lo tanto, se infiere que el trazado del camino se supeditaba a pasar por la población o casas principales de las estancias existentes,  nacidas a partir del repartimiento de las Mercedes Reales, dadas en los primeros años de la fundación de Córdoba.

Allí los viajeros encontraban agua, comida y alguna pieza para el descanso.  Estas estancias fueron desde la ciudad de Córdoba hacia el Norte:  “Minístalo o Diego Celiz” (1584);  “Carnero o Chavascate” (1585); “Caroya” en su nueva ubicación luego del traslado del casco primitivo (1732); “Jesús María” (1618)  y “Sinsacate” (1588).

Esta realidad irá modificándose a mediados del siglo XVIII, y se profundizará a principios del siguiente siglo, cuando aproximadamente en el año 1820, comienza a fraccionarse la estancia de Caroya por cuyas tierras transitaba gran parte de este tramo del camino Real.

Con la  creación del servicio de postas y correos, a partir de 1762, que instrumentó el visitador de la Real renta de correos del Rio de la Plata, Don Alonso Carrió de la Vandera, se trató de que el camino no tuviera tantos desvíos y siguiera una dirección hacia el Norte lo más directa posible; tal es el caso, del tramo del camino que pasaba la estancia Ministaló, llamada “Diego Celis o Santo Domingo”, que debió ser utilizado en los primeros años de la conquista, evitándose, con la utilización del trazado que con dirección nor-este pasaba por la “posta de la Noria”, creada a tal fin.  Posteriormente éste tramo, también caerá en desuso, con la creación de la posta de la Chacarilla.  Otro ejemplo de la transformación del trazado original es el cambio en el tramo que pasaba desde la posta de la Noria por el paraje conocido antiguamente como Pozo de Tigre y se dirigía con rumbo norte, hacia las casas principales de la estancia de “Chavascate, o Carnero”, hoy estancia “Belgrano”; el trazado descripto deja de utilizarse, aproximadamente en el año 1816 cuando cae en desuso la posta de La Noria y es puesta en funcionamiento la posta de “Guerra o Carnero”.  La nueva traza, comienza a separarse de la primitiva, a partir de la posta de “La Chacarilla”, más precisamente al norte de esta, a la altura del paraje conocido como “Carreta quebrada”, dejando la antigua posta de “La Noria” hacia el oeste y pasando por la “Posta de Guerra o Carnero”; para luego, cruzar el río Carnero al este del antiguo “paso de Lastra”.

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Postas y Maestros de Postas

Enrique Barba transcribe la definición de postas que nos hace Concolocorvo en “El lazarillo de ciegos y caminantes”, “Las postas se dicen así no solamente porque son mansiones, sino porque hay caballos de remuda para hacer los viajes con celeridad” definición que se ajusta al capítulo 1º del reglamento de 1771 cuando dice “No pudiendo hacerse los viajes en diligencia sin mudar caballos de trecho en trecho, fue preciso apostarlos en diferentes paradas a cargo de un vecino honrado al cual se lo denomina Maestro de postas y está obligado a mantener cierto número de caballos destinados para las carreras en diligencia” “En el año 1794 se dicta la ordenanza General de Correos, Postas, caminos y demás ramos agregados a la superintendencia General”, que consta de 25, títulos en ella se  implementa minuciosamente la organización de esta institución y los deberes y facultades de sus funcionarios y dependientes, entre ellos, los inherentes a los Maestros de Postas, quienes generalmente eran los dueños del campo donde se ubicaba la posta y eran personas de cierto prestigio e importancia, debían además tener cierta instrucción y cultura.

El Maestro de Posta estaba obligado a presentar ante el administrador de correos la escritura en virtud de la cual se los nombraba como funcionario de la Renta de Correos.  Entre sus facultades podemos mencionar las siguientes, solo podían ser juzgados por la legislación especial y por jueces de ese mismo fuero, se les autorizaba para tener en la posta al mismo tiempo, mesón o posada (pulpería), y nombraba a su arbitrio a los postillones, quienes debían tener la edad suficiente para tolerar los trajines de su actividad , aunque muchas veces eran desempeñados por niños.  Los postillones eran los encargados de volver con los caballos, cuando llegaban a la siguiente posta; “al igual que los maestros de posta, los dos postillones correspondientes, recibían una renta o sueldo y, “estaban exentos de cargas concejiles y de Levas”, en 1794, se les concede “la gracia del uniforme a todos los dependientes de correo que gocen de sueldo fijo” y en 1795 el Rey ordena “mantener la renta a los maestros de postas, que se retiren habiendo servido bien 15 años, siempre que se retiren por avanzada edad, achaques y otros impedimentos para continuar desempeñando su cargo”

En la guerra de la independencia, los Maestros de Posta, cumplieron una función muy importante abasteciendo de caballadas y víveres a las tropas que utilizaron el camino de postas en su paso hacia o desde las provincias del norte.  Así lo consigna Efraín U. Bischoff,  en su obra, “San Martín en Córdoba”, cuando nos relata el paso de San Martín y sus tropas por la jurisdicción de Córdoba “el administrador Albín, se dirige a San Martín, pidiéndole que designe al oficial que habrá de ir con los hombres de la retaguardia, pagando a los maestros de posta” otras veces, existían dificultades por algunos atropellos cometidos por los mismas fuerzas, como lo ocurrido al Maestro de postas de Sinsacate, Manuel Figueroa, quien escribe al jefe de correos diciéndole, “que los contingentes de Buenos Aires le han llevado sesenta caballos… y dos esclavos…quedándose sin caballos ni dinero para atender el servicio de posta”. Situaciones más difíciles aún vivieron, en época de la guerra civil, con el paso de las partidas, tanto de unitarios como federales, que las más de las veces, tomaban lo que necesitaban sin realizar ningún pago por ello.

Walter Bose  en su trabajo “Córdoba centro de las Comunicaciones Postales en las Provincias Unidas del Rio de la Plata” nos comenta que las dificultades financieras de los maestros de postas eran tan graves que el propio Gobernador intendente de Córdoba en una extensa nota dirigida al Director Supremo expresa: “Que ya no tiene resortes para acallar en parte el doloroso grito de tantos, que en obsequio de la Patria y del servicio postal han sacrificado su tranquilidad y sus facultades, Miro siempre con particular interés a los Maestros de postas, porque he sido testigo presencial del activo servicio que algunos han hecho y de la completa ruina en que han quedado reducidos”.

Las postas,  se ubicaban aproximadamente cada 20 o 25 kilómetros, pero en el tramo que estudiamos, desde Córdoba a “Sinsacate”, pude comprobar la  cercanía entre alguna de ellas, por ejemplo, entre la posta “Bajo de Recua” y  “Chacarilla”,  hay una distancia de 3500 metros, entre la posta de “La Noria” y la de “Castellanos” 2200 metros y desde esta última y la de “Guerra o Carnero”, 3800 metros.  Esta circunstancia se debe a que desde su reglamentación a mediados del siglo XVIII  y en el lapso de poco más de 100 años mientras unas se  pusieron en funcionamiento , otras dejaron de existir; Ejemplo de ello es lo que ocurre a partir de a finales del siglo XVIII, cuando se pone en vigencia, la primera posta que unía dicho trayecto y que se conoció como “Posta de  la Noria”, funcionando aproximadamente hasta el año1816; o la “Posta de Guerra o carnero”, que se habilita luego de una corta existencia de la “posta del Río Carnero” y que funcionará hasta 1860 aproximadamente, salvo el breve tiempo en que funcionó  la “Posta de Castellanos”.

Alrededor del año 1825, se puso en funcionamiento la posta de la Chacarilla”; así lo deja consignado el viajero Edmundo Temple, en el año 1826, como la primera posta del camino, al salir desde córdoba hacia el Norte.  Posteriormente y hacia 1840 esta posta caerá en desuso habilitándose, cercana al emplazamiento de la anterior, la “Posta Rosario o Bajo de Recua”.

Múltiples motivos determinaron la creación o fin del funcionamiento de las postas, algunas veces por circunstancias climáticas (largas sequías o inundaciones, las mismas postas cambiaban de lugar a veces a varios kilómetros de su antigua ubicación; otras por motivos económicos o por el fallecimiento de los Maestros de Postas.

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Posta de Córdoba

Seguramente con distintas características edilicias con respecto a las típicas casas de postas rurales, por encontrarse dentro de una población importante funcionó dentro de la ciudad de Córdoba la “Casa  de Posta”; ubicada posiblemente cercana o alrededor de la plaza mayor centro neurálgico donde llegaban y  salían los convoyes  de carretas, los correos y  los viajeros.  Rodolfo de Ferrari Rueda en su obra Córdoba Colonial y poética como nota interesante, pag. 110  que “la actual calle Rivadavia que costea la basílica de la Merced era denominada desde las postrimerías del siglo XVI, y hasta muchos años después como la “Calle de los mercaderes” y constituía la salida obligada  de la ciudad para Guanusacate actual Jesús María y Santiago del Estero por el camino Real de Buenos Aires al Alto Perú”

Walter Bose nos relata: “existía en Córdoba el cargo de Maestro de Postas fue que debía atender a los Correos que transitaban por esta ciudad en las diversas carreras. El primer Maestro de Postas fue Don Tomás de Ledesma nombrado el 14 de Diciembre de 1774 jubilándose con los beneficios de la renta el 26 de marzo de 1797; El 26 de Marzo de 1793 fue nombrado Don Antonio Moyano falleciendo el 12 de Octubre de 1810, le sucedió su viuda Doña Justa Pizarro que tenía por ayudante a Don Manuel Gigena con título del 13 de Noviembre de 1810”.

“Residía también en la ciudad de Córdoba el Administrador ge- neral de Correos cargo que detentaron a partir de 1770, Don José de Allende, su sucesor en 1773, fue Don Andrés de Paz y Codesido hasta su fallecimiento en 1780, el 6 de diciembre del mismo año, se designa en orden a sus merecimientos, a su hijo Don José de Paz y Codesido”.

Juan B. Terán en su obra “José María Paz” describe a Don José de Paz: “De cepa porteña, pero avecindado en córdoba, forma junto a Doña Tiburcia Haedo, una de las familia más importantes de la burguesía tradicionalista Cordobesa, padres del Gral. José María Paz.”

El administrador de Correos, entre otras funciones, coordinaba el correcto funcionamiento de las postas siendo el nexo entre los maestros de postas y el gobierno de la provincia.

José de Paz, ejerció este cargo desde 1780 hasta su muerte en 1825.  Sucediéndole en el cargo su hijo Julián Paz que poco después fue nombrado ministro de Gobierno de la provincia.

Maestro de Posta Thomas Ledesma

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Posta Rosario o Bajo de Recua

El nombre de esta de esta posta se debe a que los campos en que se ubica fueron conocidos antiguamente como Bajo del Rosario o Bajo de recua, denominación que consta en  la mensura, (C/A 143 año 1923, Colón AHCP), de un terreno lindante a los que se ubicaba dicha posta, y que pertenecían en esa época a Marcelina Balmaceda de Betancu.

Las construcciones utilizadas para el servicio de postas, han desaparecido; su ubicación exacta se extrae de la misma mensura, allí el agrimensor SalustianoYañez, describe la línea Oeste del terreno a medir, o lo que es lo mismo la traza del antiguo camino de postas, “ desde el mojón ubicado en el lugar denominado Jagüel del Durazno y con rumbo sud, hacia los mil metros se enfrentó la represa de la Sra. Antonia G. de Luján, que quedó sesenta y cinco metros a la izquierda de la línea, a esta misma distancia (mas o menos 1000 metros), se enfrentó también vestigios de una antigua posta que según la información pertenecía a la mensajería que hacia su servicio de córdoba a las provincias del Norte, vestigios que quedaron a 250 metros mas o menos a la derecha de la línea…”.

Las construcciones de la posta debieron haber sido precarias ya que en su lugar no se encuentran vestigios de su existencia.

El casco o habitaciones principales del campo propiedad de José María Luján se encontraba 700 metros aproximandamente al oeste de el lugar donde se ubicaba la posta, donde pude constatar los cimientos de su construcción y algunos restos de vidrios y vajillas que pertenecieron a esta casa.  Actualmente este lugar como la ubicación de la posta se encuentran dentro de la propiedad del señor  Benigno Maldonado.  Funcionó aproximadamente desde el año 1840, hasta mediados de la década de 1860, cuando las postas empiezan a perder vigencia.

Si bien no he encontrado ninguna documentación fehaciente, hay suficientes indicios, para afirmar, que el Maestro de postas fue Don Justo Moyano, quién era oriundo del lugar conocido como Falda o La Falda de la Sierra, (hoy El Pueblito), cercano a Salsipuedes, donde fue censado, junto a su hermano Pedro Ignacio Moyano, (Censo de Córdoba Campaña 1813-1814).

Es muy posible que fuera hijo de Marcelino Moyano y Josefa Díaz de la Torre casados el 18 de Julio de 1789 (Alta Gracia, Matrimonio, 1782-1816), quienes vivían en 1814 en Salsipuedes.

Don Justo Moyano casó en el año 1824, con Dominga González, viuda de José María Luján, quien había fallecido en1822, y era dueño de las tierras, ubicadas en el Rosario o Bajo de Recua, a principios del siglo XIX.

Luego de su casamiento con Da. Dominga González, Justo Moyano, es mencionado como lindante, en distintas ventas de la es- tancia de Mendiolaza o Retiro del Rosario, en referencia a las tierras que fueron de José María Lujan, ya que esta fracción de campo, (donde se ubicaba la posta), lindaba en su extremo sureste, con la estancia de Mendiolaza, estancia esta, que llegaba por el sur, hasta el pozo del obispo y tenía como límite por el este, el camino real de postas.  Así consta en la escritura de venta que realiza Juan Martin Pueyrredon a José Simeón Aliaga, en el año 1861 de: “una suerte de tierras ubicada en la estancia de Mendiolaza que tiene media legua de frente y media legua de fondo o sea media legua a cada costado, linda por el naciente con terrenos fiscales denunciados hoy por Don Justo Moyano y por Don Luis Molina y por el Norte con Don Justo Moyano y Andrés Escuti.

El camino de Correos y Postas es citado en diversas escrituras de ventas de esa estancia, (en la zona que corresponde en la actualidad a la jurisdicción de la localidad de Juarez Celman), conocido vulgarmente como “el camino de carretas que va a la Posta de Don Justo Moyano”.

Estos campos fueron heredados por Francisco Luján, (hijo de José maría Lujan y Dominga González), nacido en 1815, y casado en 1845, con Carlota Loza.

Luego del fallecimiento de Francisco Luján, en 1893, las tierras pasan a ser propiedad de uno de  sus hijos, Donaciano Luján, que junto a otra compra realizada en el año 1878, a Eufrasio Loza, queda como dueño de los campos, ubicados en el Bajo de Recua o  Bajo del Rosario.

En la recopilación de textos de viajeros y visitantes, en “Córdoba ciudad y Provincia, (siglos XVI-XX), su autor, el profesor Carlos A. Segreti,  cita al  viajero alemán J.J Von Tschudi , que en el año 1858, realiza un  viaje de Córdoba a Catamarca  :

“Cuando se abandona Córdoba, por el camino boreal de correo, el camino sube inmediatamente detrás de la ciudad, por el lecho arenoso del río, primero con una suave pendiente; llegado arriba, se disfruta de una hermosa vista de la ciudad. Pero solamente la ciudad ofrece un cuadro agradable. Los alrededores elevados son especialmente en el invierno muy monótonos y tristes, puesto que se ven solamente arbustos espinosos y pasto seco, en la primavera, cuando las frescas hojas verdes, cubren los chañares, algarrobos y el pasto nuevo, el aspecto puede ser muy agradable.

En la Posta Rosario o Bajo de Recua, a 5 leguas de distancia, la vieja jefa de correo, informada de mi llegada por su yerno, el conductor de la diligencia, en la cual había viajado de Rosario a Córdoba, me preparó algunos mates de té paraguayo para calentarme, ella no podía comprender que yo quisiera seguir viaje con ese tiempo”.

El lugar donde se ubica esta posta en la actualidad es parte del Departamento Colon, Pedanía Río Ceballos y forma parte del ejido de la ciudad de Juarez Celman.

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Posta de la Chacarilla

Esta posta es mencionada en el relato del viajero Edmundo Temple que recorre el camino en su viaje de 1826 y relata que:

“Al dejar Córdoba cruzamos el Río que es ancho, pero no profundo en esta estación del año, ascendimos luego una colina escarpada y nos encontramos en una comarca completamente cubierta de arbustos y matas, llegamos luego a chacarilla, la primera posta a seis leguas de Córdoba, donde el hostelero y la hostelera, vieron que éramos gente decente; cortésmente nos avisaron del peligro de ser presa de las vinchucas si dormíamos dentro de la casa,… la familia en esta posta era respetable y cortés en extremo dentro de su casa”.

Funcionó pocos años,  hasta la puesta en vigencia de la posta Rosario o Bajo de Recua.  No tengo constancias de quien fue el Maestro de posta, pero es muy probable que fuera alguno de los integrantes de la familia de Andrés Pérez y Escuti, dueño de la Estancia de Santo Domingo y de los campos de La Chacarilla, en cuya población o casco funcionó la posta.

Esta posta empezó a utilizarse alrededor de 1820, en el lugar conocido desde muy antiguo como la “Chacaría, o Chacarilla de don Félix de Cabrera”, según los extractos de títulos presentados en la mensura de la estancia Santo Domingo consta que: “el 24 de Noviembre de 1825 el Prior del convento de Predicadores Fray Domingo Caravallo extiende escritura pública de la Estancia “Diego Celiz” o Santo Domingo a favor de Don Andrés Pérez y Escuti, la que contiene una legua de tierras a los cuatro vientos a contar desde el centro de la laguna,  incluyéndose en esta venta la chacarilla conocida como de Don Félix de Cabrera, que contiene una legua de sur a Norte y media legua de Este a oeste”. A la muerte de Don Andrés Perez y Escuti la Estancia Santo Domingo o Ministalo, pasa a ser propiedad de  su hijo Rafael Escuti Bravo; vendiendo este en 1886 una extensión de tierras a Carlos Pruneda, que se denominará “El Carmen” y en el mismo año, transfiere “La chacarilla” a su hermano Emiliano Escuti Bravo.

En la mensura de la estancia de Santo Domingo del año 1891, propiedad de Rafael Escuti, se cita una mensura del año 1857 de la “Chacaria”, presentada por D. Emiliano Escuti, de donde surge la superficie de este campo: “para trazar el lado Norte de la Chacarilla desde el mojón del Rodeo hacia el Este, midió 20 cuadras de conformidad a sus instrumentos y desde ese punto, cuadró al Sur midiendo a este rumbo una legua completa, donde terminó volvió al oeste, hasta enfrentar el punto de partida”. Consta también en la mensura del año1921 abrobada 80 depto. Colón correspondiente a la estancia “El Carmen” propiedad de Carlos Pruneda , Rosa Irusta y Micaela Irusta de Arguello  que en el año 1866 Rafael Escuti vende a su hermano Emiliano Escuti “un terreno de su propiedad denominado chacaría o posta vieja compuesta de 7 cuadras de frente, por 33 cuadras sesenta varas de fondo lindando por el Oeste con Carlos Pruneda , al Este con el comprador, al Sud con Donaciano Luján y al Norte con el Vendedor”.

Es oportuno aclarar que este pedazo tierras era parte de la estancia Santo Domingo, y no de la chacarilla propiamente dicha, a pesar de ello el vendedor la denomina como “Chacarilla o Posta vieja” , dándonos una idea que el dueño en aquellos años tenían la certeza que dentro de esa fracción de campo funcionó la posta.

A partir de ese momento esta denominación de “posta vieja” aparecerá en las distintas ventas y mensuras de las tierras que comprendían originalmente  la Chacaría o Chacarilla, más las el pedazo de tierras perteneciente a Santo Domingo por compra citada en el párrafo anterior de Emiliano Escuti a su hermano en el año1866.

Emiliano Escuti repartirá las tierras de esta última compra entre sus hijos naturales José María Barrionuevo, Simeón Benavidez, Antonia Benavidez de Maldonado, Adelina Benavidez de Romero y Hortensia Benavidez de Irusta.

Para la ubicación geográfica de la posta, se utilizó un plano de mensuras del año 1836, de tierras propiedad de Benito Zavalía, encontrándose referenciada sobre el costado Oeste que linda con la estancia de Santo Domingo, y aproximadamente al centro de la misma línea, que va de Sur a Norte. También fue decisivo el documento citado en la obra del Dr. Jorge Maldonado, “Orígenes de Salsipuedes”, donde nos cuenta sobre un litigio de límites de las Mercedes que originaron la estancia Santo Domingo y sus colindantes, allí nos da una exacta ubicación de las construcciones, (población), de Don Felix de Cabrera donde probablemente funcionó muchos años después el servicio de posta “En el año 1677, el licenciado Diego Celis de Quiroga, demanda ante el Dr. Francisco de Borja, del consejo de SM y obispo de la provincia del Tucumán, el Lanzamiento del Capitán Don Félix de Cabrera, de las poblaciones que ha levantado hacia el oriente de Ministaló, expresando su convencimiento de haber invadido la Merced de Burgos”, continúa luego Maldonado “La población del Capitán Félix de Cabrera se levantaba efectivamente, a poco más de una legua, hacia el Oriente, medida desde la laguna.(laguna de Ministaló). En el dictamen de los árbitros se da cuenta de que el Licenciado Celis midió la legua y así lo comprobó. Esta población estaba emplazada sobre el camino de tropas a Santiago…”

Esta invasión de la población de Felix de Cabrera sobre la merced de Burgos (Santo Domingo) explica por qué la posta se encuentra referenciada en la mensura de Benito Zavalía cercano al límite de la chacaria, pero dentro de las tierras de Santo Domingo, porción de tierra que como ya expliqué es la que en el año1886, compra Emiliano Escuti a su hermano Rafael.

Las construcciones de la población que fuera del capitán Don Felix de Cabrera, aunque seguramente modificadas y restauradas subsistían hasta el año 1813, prueba de ello es que en el censo de la campaña de Córdoba de ese mismo año ubican viviendo allí, a Anselmo obregón, español de 34 años, María del Rosario Ríos española de 27 años, Juan Obregón Español de 7 años y Luis Obregón de 5, años quienes probablemente eran inquilinos de o poseedores de los campos que a esa fecha eran propiedad de la orden de los Domínicos.

Con este y otros antecedentes consultados se llega a la conclusión de que y que en 1825  estas construcciones, fueron las uti- lizadas para el servicio de postas y y son las mismas donde funcionará en la segunda mitad del siglo pasado la escuela Provincial Nº 359, conocida como “Escuelita del Carmen”, En el año 1989  bajo la gobernación de Ramon B. Mestre dejará de cumplir esa función.

En la actualidad el campo donde se ubican las construcciones de la antigua posta se denomina “La Lidia” descripta como lote 8, departamento Colón, pedanía Rio Ceballos, propiedad de la familia Costamagna.

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Posta La Noria

Con la creación del camino de postas y correos y desde el 10 de Agosto de 1774 y hasta 1812, la “Posta de La Noria”, fue la única entre Córdoba y Sinsacate, el Maestro de postas fue  D. José Moyano, sucediéndole su hijo Don José Moyano Rivarola desde el 28 de setiembre de 1778; en el censo efectuado en el mismo año. (Censo de campaña 1778/1779), figura allí desempeñando su cargo haciéndolo hasta su fallecimiento en 1808.  En el censo de 1813 todavía vivían en el paraje La Noria, su viuda  Da. Melchora Guzmán de 55 años, sus hijos, Estanislao Moyano de 8 años, Lorenza Moyano, de 9 años, Petrona, de 18, Rafaela de 19 y Juana Moyano de 25 años junto a su esposo Francisco González, de 30 años de edad y su pequeño hijo Narciso González, de 1 año.

Las tierras donde se ubicaba la posta de la Noria fueron parte de la de los terrenos, que luego de la expulsión de los jesuitas, pasaron al dominio del Estado Provincial, cuando en el año 1920 las compra Benito Zavalía, quién luego las vende en 1936 a Calixto Castellanos.  Estos campos sufrirán otros fraccionamientos por las ventas de Calixto Castellanos a José Moyano en 1846 (Pozo del tigre) y a Miguel luna en 1847(puesto de Moyano).

Con respecto a su ubicación geográfica podemos citar varios documentos, escritos y  mensuras hechas en distintas épocas: En la obra “El antiguo Camino Real al  Perú en el Norte de Córdoba”,  se cita la obra de Ramón Castro Esteves, “Historia de Correos y Telégrafos de la República Argentina”,  donde se “transcribe un cuadro de postas y distancias tomado de la Guía de Forasteros Carrera del Perú”, en dicho cuadro se puede ver que de Córdoba a la Noria había 7 leguas y de esa última a Sinsacate 5 leguas, estas distancias, pude corroborarlas gracias a las nuevas tecnologías disponibles en internet, con la medición de fotos satelitales.

En la mensura s/a 105 del año 1929, del campo “Puesto de Moyano”,  consta el lugar llamado “Noria Vieja”, esta denominación, me refiero al agregado de la palabra “vieja”, es utilizada comúnmente en cartografía y en mensuras para referirse a un lugar determinado, como el original o más antiguo, lo que nos da una idea de que, la “Noria Vieja” mencionada en las mensuras, se refiere al antiguo paraje donde se ubicó la  posta de La Noria.

También en la mensura de la estancia Santo Domingo donde el Sr Ramón Moyano colindante por el este presenta su título de propiedad de “Puesto de Los Moyanos”:  “En Córdoba a 1 de diciembre de 1847, Don Calixto Castellanos vende a Don Miguel Luna un terreno conocido como “Puesto de los Moyanos”, que tiene una legua de sabanas más o menos de Sur a Norte y principia en la parte de arriba de las casas del puesto indicado desde un quebracho que sirve de lindero el que está inmediato a la Noria vieja…. En otro tramo de la mensura cuando describe la línea sureste – noreste dice: luego hacia el norte siguiendo el camino hasta carreta quebrada como a media legua de distancia a cuya inmediación más adelante se ve una encrucijada que lleva dirección hacia la Noria vieja, en este punto principia a disminuir el ancho del terreno hasta dar vista a la mencionada Noria vieja; luego se trazará una línea recta hacia el oeste hasta dar con el quebracho que sirvió como punto de partida habiendo solo 5 o 6 cuadras” .

En otra mensura del año 1914 de la estancia Pozo del tigre de Zenaida C. de Castillo, consta que Dermidio Arguello vende a Don Juan Castillo en 1898 este campo y allí se describe: “… desde el punto E de la mensura con rumbo sud 72º 7 minutos Este y a los 646 metros 20 centímetros llegué al punto F dentro de una calle pública pasando dicha línea por el medio de una antigua Noria y a un metro del costado naciente de la misma…”.

En la actualidad la antigua estancia de Pozo del tigre ha sufrido fraccionamientos y ventas, por lo que el lugar donde se señala la ubicación de “La Noria” en las mensuras mencionadas, se describe como Fracción C, lote tres de 50 has. 6350 metros cuadrados, ubicadas en el Departamento Colon, pedanía Río Ceballos, propiedad del Sr. Eladio Martínez.

Sin embargo dejo abierta la posibilidad a lo que manifiesta el Sr.  Luis Ernesto Castillo, actual  propietario del campo “La Noria”  que es parte de lo que fue la estancia “Pozo del Tigre”, y colindante con el pedazo de tierras de Martínez, que en su campo todavía se hallan vestigios de un pozo de agua que desde que tiene memoria, se conoce como la noria, y que hubo en el mismo lugar  construcciones de antigua data, compatibles con las utilizadas para la antigua posta.

Efraín U. Bischoff,  en su “Historia de Córdoba”, cita un documento del 9 de Noviembre de 1788, donde consta, que en la jurisdicción de Córdoba se encuentran 16 postas, con otros tantos maestros y 2 postillones cada una y que desde Córdoba, se encontraba Noria, Rio Carnero y Sinsacate, como las primeras postas hacia el Norte. En otra de sus producciones, “San Martín en Córdoba”, menciona esta posta, al relatarnos el paso del recién nombrado Director Supremo por el Congreso de Tucumán, General Juan Martin de Pueyrredon, que en el año1816, viaja desde Tucumán hacia Córdoba, para encontrarse con San Martin, y hace referencia a  distancias y Postas cercanas a la ciudad de Córdoba, “desde totoral hay seis leguas a Sinsacate, tres al río Carnero, cinco hasta la posta de La Noria y luego la proximidad de Córdoba..”.

Entre el año 1812 y 1816 dejó de utilizarse, como consecuencia de la muerte de Moyano ocurrida en el año de 1808 y el mal estado en que se hallaban su edificación. En un documento del archivo de  gobierno obrante en el A.H.C, (Archivo Histórico de Córdoba), en una comunicación del jefe de correos José Paz del año 1812, consta que:

“Desde que se destruyó la posta de la Noria, que estaba a cargo del D. José Moyano  Rivarola y que la inutilidad de la misma no se pudo remontar otra desde esta capital a Sinsacate se le solicita al Sr. Salvador González que ponga otra en el río carnero solicita se pague el doble de flete de sus caballos para continuar con los auxilios de la posta”.

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Posta de Castellanos

Las tierras donde se construyó la Posta de Castellanos pertenecían al Colegio Monserrat, luego transferidas a Benito Zavalía, en 1920.

Zavalía en 1936 vende a Calixto Castellanos, junto a otro pedazo de campo que había comprado al estado. Estas dos fracciones se encontraban divididos por el camino real que les servía de límite.  La fracción donde se ubicó la posta de Castellanos, vuelve al Colegio de Monserrat por incumplimiento de pago del precio convenido, quienes transfieren a Pedro José García y más adelante los hijos de este, venden a Don Abraham Arguello el 2 de Diciembre de 1863.

Citando a Calvimonte y Moyano aliaga en su libro “El Camino Real al Perú en el norte de Córdoba”:

“Recién en torno a 1840 se tienen antecedentes, documentales de la posta cuyo dueño era en ese entonces D. Calixto Castellanos quien había adquirido la estancia en 1836” … “Calixto Castellanos se desempeña como administrador de la Posta”, también nos relata que: “esta posta tuvo poca vigencia, ya que la estancia fue vendida a don Abraham  Arguello y su esposa Micaelina  Amuchástegui; En el año 1886 al tramitarse el testamento de Abraham Arguello consta que la estancia Caña Cruz era antiguamente la posta de Castellanos, y que la vieja casona donde funcionaba la posta constaba de una sala, dos dormitorios, paredes de adobe crudo, techo de tejas y tejuelas, ventanas con rejas y dos corredores, poseía además un pozo de balde y corrales más dos habitaciones de adobe y otro cuarto con techos de paja que debieron ser las destinadas para el servicio de posta”.

El maestro de postas Don Calixto Castellanos, ostentaba el grado de Capitán, y le cupo la tarea de escoltar los restos del General Quiroga desde Sinsacate a Córdoba luego de los trágicos sucesos de Barranca Yaco en 1835.

En la “Historia de la Estancia de Caroya”, en el capítulo referido a la Posta de Castellanos Moyano Aliaga y Calvimonte nos refieren que Don Calixto Castellanos fue un personaje de vida rural y permisivo con sus peones y en una oportunidad fue procesado por el faenamiento en sus campos de animales ajenos.  En oportunidad del paso de las tropas del general Lavalle en 1840 estuvo a punto de ser fusilado. Estaba casado con Doña Gertrudis Fernández y terminó sus días ajusticiados por sentencia del supremo Gobierno de la Provincia en el año1850. (Def. Catedral registros de 1557- 1974).

Actualmente  las construcciones de la antigua posta han desaparecido bajo las distintas modificaciones producidas a través de los de los casi 200 años transcurridos desde  la época en que cumplían funciones de Posta y la antigua estancia pasó a llamarse “La Carolina” propiedad del Sr. Eladio Martínez;  Se encuentra ubicada, aproximadamente a 3400 metros al Oeste de la Estación General Paz.

Es preciso destacar que la “Posta de Castellanos”, se encuentra referenciada por un cartel que equívocamente la ubica en la entrada del campo propiedad del Sr. Armando Brandalise, aproximadamente 2000 metros al Noroeste de su  real ubicación, a la espera que las autoridades del Gobierno de la Provincia de Córdoba subsanen ese error.

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Posta de Guerra o Carnero

El viajero Alemán Von Tschudi nos cuenta que: “En el año 1841 desde la posta de Bajo de Recua recorrí al trote ligero todavía cinco leguas y paré en la posta de Guerra o Carnero para pernoctar… en la posta de Guerra o carnero el viajero está mal cuidado, puesto que aquella consiste en un solo ambiente, sin entarimado, con cuatro paredes de barro y un techo, y es mucho menos habitable que otras estaciones. El tratamiento no era amistoso, el Jefe de Correos estaba enfermo en cama debido a excesos; A la mañana siguiente, pidió un importe doble por las cabalgaduras y como tuve una animada controversia con él sobre este asunto, me hizo ensillar un potro muy lindo, pero todavía no domado que se había montado solo una vez, lo que me causó mucha molestia. Me sentí feliz de que la próxima estación no distaba mucho, puesto que en largos y fatigantes viajes uno está poco dispuesto a hacer espectaculares artificios de  montar”.

Moyano Aliaga y Calvimonte afirman que: “Los antecedentes más antiguos de la posta datan del año 1816, y que en tiempos de la construcción de la Posta, los terrenos pertenecían a D. José García piedra, esposo de Da. María Clara Díaz”,… “Estas tierras pertenecieron a la Compañía de Jesús las que luego de su expulsión en 1767 pasaron por compra a la junta de temporalidades a ser propiedad de Francisco Antonio Díaz, de quién las heredó Da. María Clara Díaz; La posta de Carnero fue regenteada por la familia García Piedra, siendo por largo tiempo administrador de la posta D. Emiliano García Piedra”.

Emiliano García Piedra y Díaz  no utilizó el apellido completo sino que conociéndoselo solamente con el apellido Piedra.

Fue puesto en funciones de Maestro de Postas en 1816 en momentos de que era gobernador de la provincia su tío José Javier Díaz; en 1846  se casa en el oratorio de nuestra concepción de Carnero con Sinforosa Castillo, (1811- 1871), aunque en registros posteriores figura como Sinforosa Allende; Emiliano falleció en el año1856; fruto de su matrimonio tuvieron los siguientes hijos: José, Gregoria, Ladislao y Rosario Piedra.

El campo “La posta” posteriormente  quedó para Gregoria Piedra quien al fallecer soltera en 1885 le dejó sus derechos a su hermana Rosario Piedra de Angulo, quien ya había heredado las casas principales de la estancia Carnero.

En el año 1886 con  motivo de realizarse la mensura de la estancia Carnero, antes “Chavascate” , propiedad de Ladislao Piedra y hermanos, hoy conocida como estancia “Belgrano”, el Sr. José Moyano  quien era en esa época colindante por el sud declara: “Que sus terrenos llegan por el norte hasta un punto del camino de postas para el Perú, el cual está al Este de la “loma del Garabato” y esta se encuentra, a seis cuadras de distancia de la población que se conoce como “posta de Guerra”, y que es reconocida dicha posta, como propiedad de los Sres. Piedra”, en otra parte de la misma mensura declara otro testigo, “que esta población llamada Posta de Guerra o Posta de Carnero la ha conocida de hace cincuenta años como propiedad de los Sres. Piedra”. Allí se hace referencia a que “el carril antiguo vadeaba el Río Carnero por el paso de Lastra”, cercano a las casas de Dolores Lastra.

El nombre de “posta de Guerra” hace alusión al apellido del que fuera dueño de ese puesto, Don José Guerra, nacido en España, (1785- 1855) quien estaba casado con Da. Damiana Piedra y Díaz, fallecida en córdoba en 1837.

Don José Guerra fue quien, luego de un largo pleito por los límites de la estancia Chavascate, firmó el 17 de Julio de 1832, un acuerdo con el Rector  del Colegio Monserrat Dr. Hipólito Ramallo, en representación de los herederos de Da. María Clara Díaz. “Se conviene que para medir la tierra litigada cuyo principio en el costado del oeste es el paso que fue del antiguo carril al Perú donde tuvo su casa D. Valeriano Lastra y hoy la tiene su hija Da. Dolores Lastra y se han de medir dese ese punto al Este 32 cuadras las cuales quedaran de pertenencia a los herederos de Da. Clara Díaz y las ocho cuadras litigiosas restantes quedan en propiedad del Colegio de Monserrat”.

Creo importante destacar que las casas principales de la estancia Carnero se encontraban a una legua en dirección Noroeste de las construcciones utilizadas para posta pero dentro de la misma estancia.  En el casco principal vivió la Familia Piedra y posee una edificación importante, parte de ella construida en época de los jesuitas, la estancia principal fue  utilizada para el servicio de postas excepcionalmente, cuando el o los viajeros eran importantes.  Hoy las edificaciones subsisten en muy buenas condiciones constituyendo el casco principal de la estancia “Belgrano”;  Moyano Aliaga y Calvimonte  en su obra “El camino Real…”, en el capítulo referida a esta posta confirma lo dicho al respecto cuando dicen: “Que según relatos de viajeros era común que cuando los dueños consideraban a una persona importante los alojaban en las casas principales”.

A principio del siglo XX  la estancia Carnero sufrió distintas divisiones; en la actualidad el campo donde se encuentran las construcciones de la posta es propiedad de la familia del Sr. Alfredo Diller e hijos.

Con respecto a sus construcciones, cito lo dicho por los mismos autores en “Historia de la Estancia de Caroya” …“En 1868 Doña Rosario Piedra de Angulo mando realizar un inventario de los bienes de su padre Don Emiliano García Piedra de quien eran sus herederos José, Ladislao, Rosario y Gregoria García Piedra, para ese entonces las construcciones de la estancia están muy deterioradas, la casa se componía de una sala mobiliario de cierto valor contándose algunos animales vacunos y yeguarizo, más adelante, citan un expediente del año 1878 del archivo del obispado de Córdoba “Que el oratorio era un recinto dentro de la casa y que años antes se habían administrado allí sacramentos al público que existía una imagen hermosa de San Francisco Javier y de San Francisco de Asís, un cáliz un copón y vinajeras de plata y ornamentos para las ceremonia religiosas”.

Durante los últimos 150 años se han introducido mejoras sobre las humildes construcciones  descriptas a mediados del siglo XIX encontrándose en la actualidad una casa de bella y sencilla arquitectura estilo colonial con una amplia galería que enfrenta al viejo camino Real.

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Posta de Río Carnero

Esta posta se encontraba ubicada sobre el camino real antes de cruzar el río Carnero a la altura del antiguo paso de Lastra que fue inicio de las distintas mensuras realizadas con motivo de los conflictos de límites entre los propietarios de la estancia Carnero y la estancia Caroya.  Entra en funcionamiento en el año 1616 al dejar de funcionar la posta de la Noria siendo el Maestro de Postas Don Salvador González.  Posiblemente hijo de Juan de la Cruz González  quien es mencionado viviendo allí, en una mensura de Chavascate solicitada en 1786 por Francisco Antonio Díaz. Esta posta funcionó por corto tiempo, siendo reemplazada por la Posta de Guerra o Carnero.

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Posta El Salitre

Se encuentran pocos antecedentes del funcionamiento de esta posta, y de quienes la regenteaban, su funcionamiento debió ser intermitente entre los años 1858 debido a que como se verá, se encontraba a pocos kilómetros de la posta anterior (Posta de Guerra), y  por otra parte su utilización importaba alargar casi en una legua ya que se salía de la traza utilizada comúnmente.  Los antecedentes encontrados en cuanto a su ubicación geográfica son confusos,  el viajero Von Tschudi  en su paso por este camino en el año 1818, (ya citado en anteriores capítulos), hace referencia a esta posta luego de abandonar su estadía en la posta de guerra… “Me sentí feliz de que la próxima estación no distaba mucho”  y sin describir nada más de la posta con respecto a su construcción, sigue con su relato, “A poca distancia de la posta Salitre se cruza el poco importante Río Carnero. La posta tiene su nombre de un yacimiento cercano de salitre. A dos y media legua se llega a Caroya, una estancia hermosa con una iglesia, media legua más adelante está Jesús María, antes un establecimiento importante de los jesuitas, actualmente deteriorado y otra legua más lejos se encuentran algunas casas con una iglesia en ruinas; este lugar es Sinsacate, es así como está registrado en los mapas. De Salitre hasta este lugar el terreno está cortado, en parte por colinas, en parte es rocoso…”. Con respecto a este relato tengo que hacer las siguientes observaciones: La primera es que (siguiendo el derrotero del viajero, o sea hacia el norte), la posta no ese ubicó antes de cruzar el Río Carnero, sino después y que la distancia a Caroya desde esta posta es de media legua y no la citada por el viajero de dos leguas y media; El mismo  Von Tschudi mas adelante en su relato realiza un cuadro de distancias de las postas en la provincia de Córdoba donde consigna una distancia de dos leguas desde la Posta de guerra hasta el  Salitre, lo que es un dato cierto, y que se contrapone con las distancias citadas anteriormente por el mismo autor.

Tengo como dato de su posible ubicación la mensura C/ a 75 Depto. Colon pedanía Cañas del año 1922, sobre campo “El Salitre” propiedad del Gobierno Nacional, transferidas al Ministerio de Guerra. Estas   tierras que formaron parte de la antigua estancia de Caroya, se encuentran ubicadas al Norte de la actual estancia de “La Guardia”, (campos que pertenecieron a la antigua estancia de Carnero).

En la estancia “El salitre”, nace el arroyo que lleva el mismo nombre y que responde a una toponimia muy antigua ya en ese lugar se encuentran formaciones salinas que en otras épocas constituyeron un yacimiento de sal importante que sirvió entre otras cosas para sacar de allí materia prima para la fábrica de pólvora, que funcionó en Córdoba.

En un mapa de la provincia de Córdoba del año 1880 existente en el archivo de Catastro, se observa la ubicación de Salitre al noroeste de la estancia Carnero y sobre el margen del arroyo.  En la actualidad funciona en la misma ubicación o próxima a ella un establecimiento de campo del Sr Sebastián Fernández de Maussion.

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Estancia Caroya

El casco de la estancia de Caroya tal cual hoy lo conocemos se construye sobre el Camino Real al Alto Perú, como consecuencia del traslado de las primitivas construcciones desde el lugar conocido como Caroya Viejo, (hoy cercano a la localidad de Esquina), alrededor de 1725.

Si bien el casco de la estancia técnicamente nunca funcionó como posta, en la práctica, fue alojamiento de muchos viajeros, cobrando importancia a partir del período independiente, (1810-1820).  Citaré el excelente trabajo de investigación de los historiadores Luis Q. Calvimonte y Alejandro Moyano Aliaga en la obra “Historia de la Estancia de Caroya” pag. 80 y 81 que nos dan una cabal idea de la importancia de esta estancia en ese período. “Con la revolución de Mayo comienzan las campañas militares hacia el alto Perú, en lucha contra el poder español, cuyo centro principal es la ciudad de Lima, capital del virreinato del Perú.

Las fuerzas revolucionarias llegarán a Suipacha a fines de Noviembre de 1810 donde libran la primera batalla, teniendo como paso obligado la estancia de Caroya, que desde entonces servirá a la lucha por la independencia con sus bienes e instalaciones. Por consiguiente Caroya será testigo del paso permanente de contingentes de soldados que marchan hacia el Norte, donde libraran otras batallas….. En todo este tiempo la estancia de Caroya prestó un importante apoyo logístico suministrando ganado para el sustento de las tropas como así también se utilizaron sus edificaciones para la fabricación de armas blancas.

Con posterioridad a partir del año 1820 a raíz de las desgraciadas guerras civiles, la estancia sufrió depredaciones sobre todo en sus ganados. Entre las tropas insurrectas que pasaron por Caroya estuvieron las milicias entrerrianas al mando del general Francisco Ramírez, quién tras ser derrotado por el coronel Francisco de Bedoya, encontró la muerte en la región de “El Chañar” en el Norte Cordobés.  Luego continuaron las campañas del general Paz quién en su afán de someter por las armas a la provincia provocó graves desórdenes.  Alrededor del año 1840, luego de los cruciales enfrentamientos entre fuerzas unitarias y federales la estancia de Caroya sirvió de alojamiento de las tropas de ambos lados.  Primero lo hicieron los generales Lavalle y Lamadrid quienes después de la derrota de Quebracho Herrado, acamparon sus tropas para reorganizar el ejército tanto en la estancia Caroya como en otras vecinas, como Tronco Pozo, La Florida, Jesús María, Carnero y Sinsacate.  Otro tanto hizo el ejército de la Confederación Argentina al mando de los generales Manuel Oribe y Ángel Pacheco que se estacionaron en la región durante varios días, para continuar con la persecución del resto de las fuerzas Unitarias.

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Posta de Sinsacate

Este lugar fue parada de los viajeros desde los primeros años de la conquista.  En 1762 esta estancia es adquirida al monasterio de las Catalinas por D. Juan Jacinto Figueroa, en coincidencia con la fecha de la creación del camino Real de Correos y Postas al Perú y a partir de 1772 funciona como servicio  de posta.

Moyano Aliaga y Calvimonte, nos dicen con respecto a esta, que: “Por este lugar transitaron los personajes más encumbrados desde la época colonial hasta llegado el período independiente”, también nos relata que por allí descansó San Martín, Lavalle, y muchos otros importantes figuras de la época, y que, en 1835 fueron velados los restos del General Juan Facundo Quiroga y de su secretario el Dr. José santos Ortiz, luego de su asesinato en el paraje cercano de Barranca Yaco.

Concolorcorvo, en su obra “El Lazarillo de ciegos y caminantes”, basada en sus experiencias como  acompañante de D. Alonso Carrió de la Vandera, en el viaje que realizara comisionado por la corte, “para el arreglo de Correos y estafetas, situación y ajuste de postas”, desde Montevideo, pasando por Buenos Aires, hasta Lima, nos cuenta que:

“Las carretas que salen de esta ciudad de Córdoba, tienen que proveerse de agua para dos días de viaje, porque en el camino solo se encuentra un pozo, y no se halla agua en trece leguas de monte muy espeso, hasta que se encuentra la estación Caroya perteneciente al Colegio Monserrat, y entre esta y Sinsacate, está la hacienda del Rey, nombrada Jesús María, que administra D. Juan Jacinto de Figueroa, que se hizo cargo de dar caballos a los correos y particulares.

Walter B.L.Bose nos cuenta, “que la posta fue establecida en 1772 por Alonso Carrió de la Vandera, siendo atendida desde el 9 de Noviembre de 1774 por el maestro de postas Don Juan Jacinto de Figueroa, le siguió su hijo don Manuel, el 16 de abril de 1789. En 1835 era maestro de postas su nieto Don pedro Luis Figueroa, como se desprende de las actuaciones levantadas con motivo del asesinato del General Quiroga en Barranca yaco”.

Ramón J Cárcano nos la describe así: “En Sinsacate no se conoce el atraso y el abandono indígenas. Al norte linda con Barranca Yaco y Estancia Totoral al Sud y naciente con Jesús María y al oeste con Santa Catalina. La casa estaba construida con materiales de la región, excepto el hierro de algunas ventanas y las cerraduras, chapas bisagras y alcayates de las puertas. Una hilera de cien varas de piezas corridas y una galería de sesenta sostenida por 14 pilares de calicanto de tres varas de ancho formaban el frente de la carretera real. –en el extremo norte hallase la capilla con cementerio propio, su torre de tres campanas y su gran arco del pórtico. Apenas el camino dobla la esquina de la iglesia de Jesús María y en el norte sale de un recodo próximo, aparece la enorme casa blanca de Sinsacate sobre las lomas verdes y el fondo de las sierras altas. Es un gran balcón sobre la gran carretera real cuyo movimiento domina.”  Agrega, “que la posta disponía de caballos, mulas, bueyes y carretas suficientes dentro de su propio campo, de manera que los correos particulares, como los troperos de arrias y carretas son ampliamente ayudados. Belgrano, de regreso a buenos Aires enfermo, después de su retiro del ejército del Norte, se aloja en la posta; en ella también se hospeda Lavalle después del desastre de Quebracho herrado. Pero fue el asesinato de Quiroga lo que había dado resonancia a la posta, Poco le duró, a los pocos años entraba en decadencia y llegaba a la ruina. Fue restaurada en 1946 después de haber sido declarada  monumento nacional cinco años antes”.

Cuenta Cárcano que la Posta de Sinsacate después de Barranca Yaco, no vuelve a su antigua prosperidad, pocos años después muere Pedro Luis Figueroa y en 1839 su hermano Manuel.  La viuda de Don Manuel Figueroa, Doña Bernardina Zamudio, manda realizar un inventario de donde surge que  se encuentra casi abandonado y en estado ruinoso, en la posta hallábase caídos en algunas piezas los techos de caña. En los años posteriores vive allí Don Benjamín Griera con su familia y en épocas de la construcción del Ferrocarril de Córdoba a Tucumán fue alquilada por el Conde Telfener dueño de la empresa constructora, utilizando el lugar para el descanso recuperándose en ese tiempo su estado edilicio. Fue reconstruido luego de ser declarado Monumento histórico Nacional en 1941.

Su ubicación como así también otras referencias de esta posta se puede encontrar en la obra de Luis Q. Calvimonte y Alejandro Moyano Aliaga “El Antiguo Camino Real al Perú en el norte de Córdoba“  y en el estudio de Ramón J. Cárcano “La posta de Sinsacate en boletín de la comisión nacional de museos y monumentos históricos (Buenos Aires 1946).

A la fecha sus construcciones están en excelentes condiciones de conservación y  el camino es de fácil acceso para el turismo.

    El Camino Real de Correos y Postas a las Provincias del Norte

El camino de Correos y Postas en la actualidad
Georreferenciación del Camino y las Postas desde la ciudad de Córdoba hasta Sinsacate

El camino Real de Correos y Postas al Alto Perú, que se iniciaba en Buenos Aires, salía desde la ciudad de Córdoba hacia el norte.  El punto de partida fue la plaza mayor de Córdoba, en cuyas inmediaciones se encontraba la Casa de Postas y funcionó hasta el año 1822 una recova donde se comerciaban las mercancías traídas desde todos los puntos de Virreinato, principalmente las que llegaban desde el puerto de Buenos Aires.  Este camino fue utilizado por los Correos que llevaban la correspondencia oficial y privada, tan vital paar el desenvolvimiento económico y social durante los primeros siglos de la colonización.  También la utilizaron los viajeros, los ejércitos y las caravanas de carretas que transportaban todo tipo de enseres y mercancías.  A la Plaza Mayor el camino entraba desde Buenos Aires por lla actual calle Entre Ríos y doblaba por la calle Rivadavia.  Saliendo hacia el Norte tomaba la actual calle Rivadavia hasta la calle Lima que era la vía de entrada y salida hacia el Perú, hasta llegar a las proximidades de la actual calle Fragueiro, desde donde se accedía a la bajada donde se vadeaba el Río Primero.

El primer tramo desde la ciudad de Córdoba se encuentra mencionado por el Profesor Efraín U. Bischoff en su “Historia de los Barrios de Córdoba, sus leyendas, Instituciones y Gentes”, en el capítulo sobre Barrio San Martín, “Los Ducasse”.

También se hace referencia del camino en distintas mensuras solicitadas por Antonio Rodríguez del Bsto, por compras efectuadas en el año 1884 y 1886.  En todas ellas se lo menciona como “camino al Pozo del Obispo”.  Según dichas mensuras, estos terrenos ocupaban la superficie que por el sur lindaba con el río primero, por el Norte con los terrenos ocupados hoy por el Aeropuerto Córdoba “Ambrosio Taravella”, por el Este con Av. Juan B. Justo, antes camino al “Negrito Muerto y Caroya”, y por el Oeste con el camino al “”Pozo del Obispo”.

En una de las mensuras, se ultiliza un informe de la oficina de geodesia de la provncia, en lo referente a la ubicación del antiguo camino de Postas a Santiago del Estero del año 1887, que dice: “antiguamente se conocían tres caminos a la banda Norte del Río de ellos, dos se dirigen al Norte, saliendo el del mas al poniente por cerca de la bajada del molino de los Ducasse y el otro, por la del puente Juárez Celman, los cuales se unen más al Norte del “Pozo del Obispo”.  Otra mensaura llevada a cabo por el agrimensor Aureliano Bodereau en el año 1889 sobre terrenos de Rodríguez del Busto, nos otorga claridad en cualto al lugar exacto donde el camino de postas vadeaba el Río Primero: “De la bajada del camino del Negrito Muerto hoy puente Alvear había 9 cuadras 50 varas (1213 mts.), hasta la bajada del camino viejo al Pozo del Obispo” tomando esta referencia vemos que este camino, vadeaba el Río, a la altura aproximada de la actual calle Fragueiro.  Reafirmando lo dicho, otra mensura menciona que el camino vadeaba el Río Primero “a una cuadra poco más o menos hacia el este del antiguo Molino de Ducasse”, (cuyos restos se encuentran a un costado del puente Avellaneda, sobre la rivera Norte del río).

Desde este punto el camino trepaba las barrancas aproximadamente por la actual calle Lorenzo Barcala, introduciéndose en el Barrio San Martín; aquí el trazado pasa cerca de la Penitenciaría para transitar por la actual AV. Cornelio Saavedra en Bº Los Paraísos, y atraviesa el FFCC e ingresa al Barrio Marqués de Sobremonte.

El trazado atraviesa luego corta la circunvalación,  a la altura donde esta enfrenta los terrenos de Canal 10; aproximadamente 500 metros más adelante se llega hasta el lugar donde se ubicaba el Pozo del Obispo, cercano al lugar donde actaulmente se ubica la construcción de una planta de fabricación de pretensados de hormigón, (Pretensa) y a 730 metros en dirección este, desde el ímite noreste ade las tierras que pertenecieran a Exequiel de Cabrera, donde hoy se encuentra la intersección de las actuales calle Bv. Los rusos y Av. La Voz del Interior.

El Pozo del Obispo era el nombre de un Guaico u hoya hidrográfica, que se ubicaba en la banda Norte de la Cañada de Areco y recuerda al Obispo de Córdoba Dr. José Gutiérrez de Zevallos, quién fuera dueño de las tierras de chipión en 1738, siendo este punto uno de los mojones que servían de límites de su estancia.  Este dato surge en un pedido judicial de deslinde, cuando estas tierras pertenecían a Juan Martín Pueyrredon, allí se destaca que el límite sureste de su estancia lo constituía una piedra ubicada en la ribera norte del Pozo del Obispo.

Siguiendo con la descripción del camino, desde el “Pozo del Obispo”, el mismo continuaba con dirección norte, con algunos pocos grados este, hasta encontrar el predio del aeropuerto internacional Córdoba, dejando el ejido de la Capital, para ingresar en el del municipio de Estación Juárez Celman, luego, atraviesa una de las pistas auxiliares del aeropuerto, y sale del mismo exactamente en el punto que fuera antiguamente el Km. 2 de las vías férreas del FFCC que se dirigía desde Guinazú hasta Unquillo.  Luego siempre con dirección Norte, el camino llegaba hasta la posta Rosario o Bajo de Recua, que se ubica en 31º 14´ 06.72´´ de latitud Sur y 64º12´09.85´´ de longitud Oeste.

Este tramo del camino, desde el lugar llamado “  Pozo del Obispo”,  y hasta encontrar la posta de “Rosario   o Bajo de Recua”, y más adelante el límite Sur- este de la estancia Santo Domingo, se encuentra referenciado en distintos documentos de ventas que realizó en la segunda mitad del siglo XIX  Juan Martín Pueyrredón, dueño de la Estancia “Retiro del Rosario o Mendiolaza” cuyo límite por el este, lo constituía el Camino Real de Carretas o de Postas.  También en  posteriores mensuras de esos campos por donde pasa el camino.

He recabado datos importantes, de un expediente derivado de un litigio, en el que el consorcio Caminero de General Paz, solicita a Vialidad de la Provincia de Córdoba, la apertura de 1200 metros de camino, que un particular cerró indebidamente.  En sus argumentaciones el consorcio caminero cita la mensura del año 1924, sobre una propiedad de la Sra. Marcelina Balmaceda de Betancú,  donde consta, que el límite de terreno lo  constituye la traza del viejo camino Real de Carretas o De Postas; además de otras consideraciones en la misma mensura, el agrimensor Salustiano Yáñez, reúne la mayor cantidad de antecedentes sobre este camino, y cita la mensura del agrimensor Santiago Echenique, efectuada en el año 1868 en terrenos de D. Félix Paz, donde se encuentran comprendidas las tierras de la Sra. de Betancú y la efectuada por el agrimensor Villarroel, realizada en campos de María Cordero en el año1892; Echenique dice en sus diligencias lo siguiente: “volvimos al jagüel de los duraznos, y acompañado del vecino más antiguo, conocedor del camino viejo de postas, volvimos al sur, tomando el curso del camino en la forma que demuestra el plano que acompaño, por ser este el límite que marcan las escrituras por el oeste, de cuya operación se conformaron todos los colindantes, hasta llegar al pozo del obispo, paraje muy conocido por todos, y por donde pasa el viejo camino de postas”.  Por su parte Villarroel, reprodujo el camino en concordancia con Echenique por lo que el departamento topográfico aprobó sus actuaciones.

Todos estos antecedentes concuerdan con la traza del camino que en la jurisdicción de la localidad de Estación Juárez Celman, se conoce como “camino a Las Jarillas”.

Desde la Posta de “Bajo de Recua o Rosario”, como se la llamaba indistintamente, el camino sigue con dirección Norte hasta el lugar donde se ubicaba la posta de la “Chacarilla” , ubicada a 31º12´18´´ de latitud Sur y 64º11´59.03´´ de longitud Oeste. En este punto el camino se divide en dos, tomando uno con dirección Nor-oeste que pasaba por la población o casas principales de Ministalaló, (camino utilizado en los primeros siglos de la conquista hasta fines del siglo XVIII), y el de postas propiamente dicho que sigue con dirección nor-este, por el paraje Carreta Quebrada,  hasta llegar a la “Posta de Castellanos” cercano al lugar llamado Pozo del Tigre.  Esta Posta se encuentra referenciada a 31º 6´51.15´´de latitud sur y 64º9´23.62´´ de longitud Oeste.

La ubicación de este tramo del camino como de la posta queda evidenciada claramente en el plano de mensura del campo “Cañada Pozo del tigre” del año 1917, propiedad del Sr. Luis Lallana, quien la hubo por compra a Abraham Arguello como parte de una mayor superficie, y que pertenecieron a la estancia Posta de Castellanos.  Es importante destacar que en el paraje Carreta Quebrada toponimia que subsiste en la actualidad, el camino se divide nuevamente: el que iba con dirección a la posta de La Noria (posta ubicada a 31º 7’39.50” de latitud Sur y 64º 11’9.28” de longitud Oeste), continuando desde allí, por el paraje Pozo del Tigre llegaba al casco principal de la estancia Carnero (hoy Estancia Belgrano).

Camino este que se utilizó en épocas anteriores a la creación de las Postas, a mediados del siglo XVIII y también  posterior a esta, mientras se mantuvo en funcionamiento la Posta de La Noria (el tramo descripto se encuentra en uso accediéndose a él por el camino de tierra que va desde Estación Juaraz Celman hasta Pozo del Tigre).

El otro camino utilizado a partir de 1816, se dirigía con dirección Noreste desde carreta quebrada, hasta la Posta de Cstellanos (que ha quedado en parte dentro de los campos privados, salvo un pequeño recorrido que une dos caminos de tierra: el que sale desde General Paz hasta Poszo del Tigre y el que se inicia en esta localidad con dirección hasta la ciudad de Salsipuedes).  Sobre este Camino se encuentran las instalaciones de la empresa “Irac Biogen” (Instituto de Reproducción animal Córdoba).

Desde la “Posta de Castellanos”, hoy estancia La Carolina, el camino sigue con rumbo Nor-Este, hasta entrar en terrenos de la estancia La Posta, llegando a los 600 metros de este punto, a las casas principales donde funcionó antiguamente la posta de Guerra o Carnero.  Esta posta, se encuentra ubicada en las coordenadas geográficas de 31º 4′ 17” de latitud Sur y 64º 9′ 24” longitud Oeste, aproximadamente 2300 metros al Oeste de la Ruta nº 9 Norte.

Este tramo del camino se encuentra referenciado en la mensura de la antigua estancia Carnero, como “Camino de Mensajerías”, y vadeaba el río Carnero, por antiguo paso de Lastra próximo a donde funcionó la Posta de Río Carnero.  Actualmente este punto se ubica a 2000 metros al este del puente carretero sobre ruta 9 Norte, encontrándose allí las construcciones de un puesto de la estancia Belgrano, llamado “Las Marías”, a 31º 01′ 48” de Latitud Sur y 64º 08′ 35” de longitud Oeste.

Luego sigue con dirección a la estancia Caroya, pasando por el frente mismo de sus construcciones, en dirección a la estancia Jesuítica de Jesús María.

Este último tramo desde el Río “Carnero”, hasta la estancia Jesuñitica de Jesús María ha quedado desdibujado a causa de la urbanización de las localidades de Colonia Caroya y Jesús María.  Desde este lugar y hasta llegar a Sinsacate el camino se encuentra perfectamente señalizado.

F.R.A.

    El Camino Real de Correos y Postas a las Provincias del Norte

Fuentes Bibliográficas

Luís Q. Calvimonte y Alejandro Moyano Aliaga, “El Camino Real al Perú en el Norte de Córdoba”. Ediciones el Copista año 2009

Luis Q. Calvimonte, y Alejandro Moyano Aliaga, “Historia de la Estancia de Caroya” publicación de la junta provincial de Historia año 2003.

Efraín U. Bischoff, “Historia de los Barrios de Córdoba, (Sus Leyendas Instituciones y Gentes).

Efraín U. Bischoff, “Historia de Córdoba” editorial Plus Ultra Año 1979

Carlos A. Segreti “Córdoba ciudad y Provincia” (siglos XVI- XX), según relatos de viajeros y otros testimonios.

Juan B. Terán, José María Paz Buenos Aires Cabaut y Cía. Editores 1936

Aníbal Montes, “Indígenas y Conquistadores de Córdoba”, Ediciones isquitipe Año 2008

Maldonado Jorge A., “Orígenes de Salsipuedes”.

Concolocorvo “El Lazarillo de ciegos y caminantes”, Jorge Sarmiento Editor año 2010

Efrain U. Bischoff, “San Martín en Córdoba” publicación del año 1978

Alejandro Moyano Aliaga, Alicia Saravia Marta Martínez, “Villa Allende de Pueblo a Ciudad”

Ramón j. Cárcano La posta de Sinsacate en boletín de la comisión Nacional de Museos y monumentos históricos (buenos aires 1946) año VIII Nº8.

Walter B. L. Bose, Córdoba, centro de las comunicaciones postales del río de la plata, La Plata 1942.

Enrique M. Barba, Rastrilladas huellas y caminos Buenos Aires Letemendia, 2010.

Raquel Bisio de Orlando, La Renta del Correo de Buenos Aires hasta 1810.

    El Camino Real de Correos y Postas a las Provincias del Norte

Fuentes documentales

Archivo Histórico de Catastro: (A.H.C)

Mensuras:

S/A 48 Capital propiedad de Antonio Rodríguez del Busto por compras a González y Duccase año 1889.

C/A 142 Capital, Terreno de Don Exequiel de Cabrera, mapa de Nicéforo Castellano Año 1866.

C/A 98 Capital Terrenos de Antonio Rodríguez del Busto de los Campos de “Tablada” y “Pozo del Obispo”.

C/A 28  Colón Estancia de Santo Domingo año 1891

C/A 143 Colón Propiedad de Marcelina Balmaceda de Betancú año 1924.

S/A 105 Colón Pedanía Río Ceballos propiedad de D. Félix Moyano Año 1929.

S/A 1 Colón año 1866, Estancia Carnero propiedad de Ladislao Piedra y Hermanos.

C/A 37 Colón Pedanía Cañas, “Estancia La Guardia” de Vicente Abburrá.

Mensura de la estancia “Cañada Pozo del Tigre” Colón, Pedanía Río Ceballos propiedad de Luis Lallana

C/A 75 Colón pedanía Cañas año 1922 estancia “El Salitre” propiedad del Gobierno Nacional, Ministerio de Guerra.

S/A 8  año 1885, Colon, pedanía Cañas, Mensura de “Antigua estancia de Caroya” Planos:

Registro Gráfico Nº 23 año 1818.

Plano General de 1894.

Vialidad de la Pvcia. De Córdoba. Expte. Nº 735875045603/2003 Consorcio caminero Nº229 José María Paz “Solicita apertura de caminos en campos del Sr. Ceferino Moyano

Archivo  Histórico de la provincia de Córdoba (A.H.P.C).

Civil y Comercial 2º Nom. Año 1859 leg.128 Exte. 17, Juan Martín Pueyrredón solicita deslinde por el Norte y Este de su estancia Retiro del Rosario o Mendiolaza.

Registro 3 año 1858 Esc. Gordillo Fº 107, Juan M. Pueyrredón vende a José Vicente Iruseta un campo de su estancia Mendiolaza por el camino de carretas inmediato al “Pozo del Obispo”. Registro 3 Año 1862 Esc. Gordillo Fs. 117 Juan M. Pueyrredón vende un terreno de Mendiolaza a Mariano Ceballos (15 cuadras y 87 varas de frente sobre el camino viejo de tropas que va desde la ciudad a la posta de Don Justo Moyano.

Registro 3 Año 1862 Esc. Gordillo Fs. 119 Vto. Juan M Pueyrredón vende a Felipe Moyano 4 cuadras y 50 varas de frente por el camino de tropas que sale de la ciudad hacia la posta de Justo Moyano.

Registro 3 Año 1862 Esc. Pérez  Fs 178, Pueyrredón vende a Juan José Aliaga parte de Mendiolaza un terreno de 24 cuadras de largo sobre el camino viejo que sale de esta ciudad a la posta de Justo Moyano.

Escribanía 1 Año 1836 legajo 469 Expte. 8 Mensura de tierras propiedad de Benito de Zavalía.

Registro 3 año1862 Esc. Pérez Fº 214 Juan M. Pueyrredon vende a José Simeón Aliaga, un terreno de Mendiolaza de 5 cuadras de frente al naciente por el camino viejo de tropas que sale de esta ciudad a las provincias del Norte.

Archivo de Gobiemo  caja 34, carpeta 4  folio 15